
Aun recuerdo que dijiste que tenías frío temblabas, tus zapatos empapados por la lluvia deterioraban aun mas tu imagen, tenias que marcharte o eso dijiste también recuerdo que la lastima acompaño tu mirada, quise estar contigo hasta el ultimo momento, hasta ese instante en el que te alejarías de esta ciudad en ese viejo tren de pesados vagones, quería estar allí quizá para aplazar el sufrimiento que traería tu ausencia, quizá para sentir tu olor a cigarrillo, a centro a eje ambiental. Odias esos momentos lo sé, me pediste que no fuera a ese lugar a despedirte que seria mejor así, sin embargo el nudo en mi garganta, el sudor de mis manos y la desesperación por estar contigo otro instante más de mi vida hicieron que esa fría tarde me pusiera mis zapatos, mi chaqueta y saliera en búsqueda de tu despedida. Hoy finjo la vida, la gasto en solitarias caminatas por la candelaria aquel lugar lleno de historia y que en silencio dibuja la de nosotros, tu continúas viviendo como si nada yo me pierdo en mi cama cada noche en silencio, aun escucho tu respiración esa misma que me avisaba en las noches que allí estabas. Ahora vivo sola, entre un millón de libros, tu gata falleció hace unos meses no tuve forma de avisarte, decidiste que era mejor el silencio entre los dos. Ya la vida no queda y en silencio una lágrima me recuerda que olvide la imagen de mi reflejo en tu mirada.
EBRIEDAD DE AUSENCIA


