martes, 16 de junio de 2009

Leyendo Poesía

Escuchando una melodía de Beethoven, esa misma que suena cuando los solitarios se quieren embriagar leyendo poesía, me perdí, en una historia ajena, triste, y tan real como aquellas pequeñas gotas de lluvia que aguardan con paciencia en las pesadas nubes, gotas que esperan por inundar el pétalo de alguna flor que enterrada en su suelo implora al cielo la llegada del otoño para morir en sus brazos; asi perdida en esa historia solo atine a escribir:
“Los imagino en este mismo momento, ella continua allí sentada escribiendo, leyendo y escribiendo, el existe, pues algún día en medio de palabras perdidas le grito que le cambiaría la vida, ella quiere inmortalizarlo porque el no esta y parece haber olvidado su promesa. Imagino esa historia donde la agonía de no tenerse hace eterna la ausencia que los arroja a un foso de incertidumbre, no hay trucos, no hay trampas, no hay coartadas, para salir de allí una luz opaca, sin secretos, sin mentiras, cada noche un eterno desvelo, tal vez ésta historia que acabo de inventar no va para ningún lado, sin embargo ella continua allí sentada escribiendo, escribiéndole y el continua allí sujetándose, sujetándola en ese mundo de tango que aun se escucha a pesar de todo, a pesar de nada”.
Ebriedad de Ausencia

No hay comentarios: